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Cali Con Somé

Capún Capún Capún, ta ta ta... Capún Capún, tacatacatacatá ¡Cómo te parece Fabiola! Ve, regalame otra empanaita que están muy buenas. Ah y una cocacola pa este calor. Mirá que ayer estuve callejiando todo el día. Me levanté bien temprano, porque tenía que hacer unas vueltas en el centro. Una ropa y unos libros que me encargó mi cuñada. Ya estando allá, me compré un billete de lotería, en Caycedo, porque yo sé que pronto llegará el día de mi suerte. Como ya empezaba a hacer hambre me compré una marranita, un chorizo y un champús. Bien pesado, yo sé, pero es que sabía que el día era largo. Los compré en la tiendita esa a la que siempre vamos cuando nos enrumbamos en la calle del sabor. Es medio deprimente ver esa calle vacía, sucia y silenciosa. En sus paredes otrora blancas veo los huesos de un animal tan majestuoso como muerto. Un animal que revive cada viernes, eso sí. ¡Y cómo no va a revivir! si es que cuando se prende la salsa cualquiera se levanta, y empiezan a llegar cuerpos, con ...

Reseña #3: El Retrato de Dorian Gray

Si pudieras robar un millón de dólares y nadie se diera cuenta ¿lo harías? He escuchado esta pregunta en varias ocasiones pero generalmente con el mismo objetivo: descubrir la percepción de la moralidad de una persona si no fuese castigada. El castigo (y su contraparte malvada: la recompensa) es la forma más común (quizá la más fácil) de enseñar a un sistema lo que está bien y está mal - nótese que digo sistema, porque puede ser una sociedad, una persona, un animal, incluso una máquina -, por lo tanto es de esperarse que si no se recibe castigo entonces " la línea ética se va a correr un poco" , como diría un estratega de campaña política colombiano. Esta pregunta no es descabellada puesto que carecer de castigo social realmente es posible, y no es necesario algún elemento místico -como el cuadro de Dorian-, siemplemente se necesitan privilegios. Con privilegios el castigo social es menor, el verdugo siempre será más benevolente. Existen (entre muchos): los económicos, de gé...

Reseña #2: Recuerdos de un callejón sin salida

Año 2003, una mujer embarazada decide que antes de tener a su hijo enterrará los momentos más tristes de su pasado; recordándolos, llorándolos, escribiéndolos, sanándolos. Este es el nacimiento de Recuerdos de un callejón sin salida , de Banana Yoshimoto. Es un conjunto de 5 cuentos: La casa de los fantasmas, Mamáaa, La luz que hay dentro de las personas, La felicidad de Tomo-chan y Recuerdos de un callejón sin salida. En todos, una chica jóven e idealista atraviesa una situación dolorosa que la saca de su zona de confort y al final logra una catarsis. A pesar de que todas las protagonistas son diferentes —lo sabemos porque cada una tiene un nombre distinto— definitivamente hay un aura común que envuelve a todos cuentos; no sólo por las similitudes en el carácter de las mujeres y el desarrollo de las historias en Japón, sino que en cada relato hay un guiño hacia el anterior: la imagen de un río, la empresa de bizcochos, una pareja de abuelos, etc. Durante mi lectura tuve la sensació...

Guía #1: Un desayuno en Paloquemao

Es bien sabido, sobre todo por personas de considerable experiencia acumulada, que existe una clase de lugares cuya historia está íntimamente ligada a la cultura de América Latina: las comúnmente llamadas plazas de mercado . Estos singulares espacios son nodos importantes para la comercialización de productos que se traen del campo: Agapantos, Claveles, Margaritas, Girasoles; Aguacates, Chirimoyas, Mangostinos, Guayabas; Albahaca, Cebolla, Mandioca, Guascas; Avena, Cebada ( original y perlada), Maíz, Garbanzos; Atunes, Cacatúas, Mojarras, Gallinas, solo por nombrar algunos. Paloquemao es una de las dieciséis plazas de mercado que tiene Bogotá, la capital de Colombia. Tiene la extensión de un manzana —la medida urbana, no la fruta—; y allí confluyen desde antes del alba ( 4:30 am aprox ) hasta pasado el mediodía ( 2 pm aprox ) una gran cantidad de capitalinos intentando abastecerse, ya sea para un negocio, para un hogar, o incluso para conseguir algún requisito de los tradicionales a...

Reseña #1: La Vorágine

Después de 3 intentos infructuosos de leer la vorágine (el primero en tercero de bachillerato, el segundo en enero de este año y el tercero en diciembre) por fin logré terminar este clasicazo imperdible. He de decir que me dejó con sentimientos encontrados: un poco emocionado, un poco deprimido. La novela consta de tres partes. La primera parte es épica. Me sentí como si estuviera leyendo una historia del "viejo oeste". Con hombre bravos, que al a más mínima ofensa están desempuñando el revolver. Una tierra llena de hombres recios, hijos del "desierto" (así se refiere muchas veces Rivera a los llanos Colombianos).  Creo que fue mi parte favorita; todos los personajes aún tienen todas sus energías (aún no se han rendido frente a las inclemencias de la selva) aún no son "esclavos". ¿Y cómo serlo?, si en esta tierra ningún hombre puede ser esclavizado, las llanuras, que se pierden en el horizonte dan a todos los seres un aire de libertad que difícilmente pued...

La Central

En el 2018 entré a la Universidad Nacional de Colombia, en Bogotá. En mi primer semestre, me inscribí voluntariamente a la segunda edición de una cátedra que estaba en formación en ese entonces: "Cátedra de inducción a la vida universitaria". Una materia prácticamente virtual (que ni siquiera tenía nota numérica, simplemente: Aprobado o No Aprobado)  que consistía, básicamente en enterarse de procesos y servicios útiles de la universidad. En otras palabras 2 créditos fáciles.  Aunque he de aceptar que no puse todo mi empeño en la materia, sí me concentré mucho en uno de los trabajos finales: hacer una reseña de uno de los lugares del Campus. Creo que no dudé mucho en decidir el lugar: La Biblioteca Central, "La Central" para los amigos (no confundir con el comedor central). La biblioteca más importante entre las 13 que tiene el Campus (y me atrevería a decir que de todas las sedes también). Su arquitectura tan limpia y su ambiente tan ameno me cautivaron desde mi pr...

El cabello

El Cabello El cabello es maravilloso: Mi cabello es liso El tuyo es churco El de ella es su máxima expresión de poder. Múltiples formas, colores, olores cuentan la historia de él, la de su entorno, incluso la de sus ancestros. ¡Cuánto lo manipulamos a nuestro antojo! Siendo, casi siempre, la primera libertad estética que nos permitimos: lo lavamos, peinamos y adornamos; aprendemos a cuidar de él de la mano de nuestro padres y amigos. Lo cuidamos como si fuera un tamagotchi: algunos, lo revisan cada mes de por medio, y otros, cada dia sin falta. ¿Cuánta vida pasa por el cabello? ¿Cuánto de nosotros dejamos con cada delgada manifestación de nuestro cuerpo terrestre? El cabello siempre se cae, y así mismo se renueva, como una fiel representación de la vida humana. Bogotá. Noviembre 2022