Reseña #1: La Vorágine

Después de 3 intentos infructuosos de leer la vorágine (el primero en tercero de bachillerato, el segundo en enero de este año y el tercero en diciembre) por fin logré terminar este clasicazo imperdible.

He de decir que me dejó con sentimientos encontrados: un poco emocionado, un poco deprimido.

La novela consta de tres partes.

La primera parte es épica. Me sentí como si estuviera leyendo una historia del "viejo oeste". Con hombre bravos, que al a más mínima ofensa están desempuñando el revolver. Una tierra llena de hombres recios, hijos del "desierto" (así se refiere muchas veces Rivera a los llanos Colombianos). 

Creo que fue mi parte favorita; todos los personajes aún tienen todas sus energías (aún no se han rendido frente a las inclemencias de la selva) aún no son "esclavos". ¿Y cómo serlo?, si en esta tierra ningún hombre puede ser esclavizado, las llanuras, que se pierden en el horizonte dan a todos los seres un aire de libertad que difícilmente puede ser igualado. Me parció la parte más optimista, nuestro antihéroe Arturo casi que logra ser millonario e incluso ya planeaba una vida con Alicia.

Pero lo bueno dura poco.

Y llega la segunda parte: la más injusta. Aquí conocemos a Clemente Silva y nos cuenta su trágica historia. Descubrimos, ahora sí, la esclavitud y el poder perverso que tuvieron (Dios quiera que sea en tiempo pasado) estos empresarios en la selva amazónica. Tanta era su influencia que decidían las fortunas de las personas que allí vivían (y nótese que hablo de personas: hombres, mujeres, niños...).

Por último la tercera parte: la venganza. Donde la historia llega a un final agridulce. Un par de malos (de los muchos malos) obtienen su merecido, y sin embargo esto no es suficiente para darle un final feliz a la historia. Y tal vez esto es lo mejor, no sería coherente ni con el tono, ni con el objetivo del texto terminar de forma feliz cuando miles de otros no encontraron alivio alguno.


Sin duda me parece una lectura maravillosa, desde las descripciones tan vívidas y poéticas de la geografía del oriente colombiano, hasta el sentimiento que el autor logra inspirar en el lector sobre las injusticias de la selva en el principio del siglo XX.

Me parece que no es una lectura apta para niños (no me parece una buena lectura para tercero de bachillerato). Considero que hay que tener cierto bagaje lector para no perecer en la tarea si uno se encuentra con palabras que no entiende (ora por lo viejas, ora por lo dialecatales) o tiempos verbales antigüos, muy comunes en esta obra.

Superando estas "adversidades" creo que es una obra muy disfrutable que ofrece sin duda aventura pura y dura, en parajes inhóspitos, bellos y mortales.

Mi puntuación: 5/5. 
Mi recomendación: Leer con un mapa (o muchos mapas).

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