Reseña #2: Recuerdos de un callejón sin salida


Año 2003, una mujer embarazada decide que antes de tener a su hijo enterrará los momentos más tristes de su pasado; recordándolos, llorándolos, escribiéndolos, sanándolos. Este es el nacimiento de Recuerdos de un callejón sin salida, de Banana Yoshimoto.


Es un conjunto de 5 cuentos: La casa de los fantasmas, Mamáaa, La luz que hay dentro de las personas, La felicidad de Tomo-chan y Recuerdos de un callejón sin salida. En todos, una chica jóven e idealista atraviesa una situación dolorosa que la saca de su zona de confort y al final logra una catarsis.


A pesar de que todas las protagonistas son diferentes —lo sabemos porque cada una tiene un nombre distinto— definitivamente hay un aura común que envuelve a todos cuentos; no sólo por las similitudes en el carácter de las mujeres y el desarrollo de las historias en Japón, sino que en cada relato hay un guiño hacia el anterior: la imagen de un río, la empresa de bizcochos, una pareja de abuelos, etc. Durante mi lectura tuve la sensación de que en cualquier momento se repetiría un personaje, y que se haría explícita la interconexión entre las historias —si hiciera una adaptación cinematográfica seguramente tomaría como referencia la película Valentine’s Day (2010)— pero esto nunca pasó. Entonces, influenciado existencialmente por el video que hizo Kurzgesagt sobre el relato de Andy Weir: The egg, terminé con la impresión de que estuve leyendo diferentes posibles vidas de un mismo ser; un ser ingenuo ingenuo y enamoradizo.


Esta lectura fue un refrescante viaje a japón, a su cultura: el asfixiante y paradigmático compromiso con el trabajo y la familia; la comida como un personaje presente en todas las tramas (siendo el sustento de una familia en La casa de los Fantasmas o el medio de la tragedia en Mamáaa o una metáfora de la protagonista en La felicidad de Tomo-chan); y la constante mención de una corriente que permea la vida, algo místico que da un cierto orden —y algunas veces justicia— a la vida: “... un poder demasiado insignificante y modesto como para llamarlo Dios” escribe Banana en el cuento de Tomo-chan.


En la forma en la que está escrito, Yoshimoto parte desde el presente de la protagonista dejando algunas intrigas que luego son aclaradas recordando momentos clave de su vida —en una forma de flashbacks—, de una forma muy orgánica, siguiendo una corriente de pensamiento clara que no da pie a confusiones del tipo Nolan. Esto me parece un gran acierto. La autora también tiene un excelente uso de imágenes precisas y cautivadoras que hacen la experiencia mucho más inmersiva y que le ayudan a hablar de una manera muy precisa, a mi juicio, de los siguientes tres temas:

  • La juventud adulta, esa etapa en la vida cuando se deja de ser estudiante y hay que empezar a hacerse preguntas importantes sobre el “plan de vida”.

  • El amor, desde una visión que a mi me encanta (y que considero ideal): tierno pero realista.

  • El duelo, enfrentarse al dolor y el proceso de superarlo.

Sin embargo no todo es perfecto y siento que hay dos elementos en los que pudo haber sido mejor:

  1. Todas las mujeres siempre están a la espera de o con un hombre, un “hombre amuleto” que les ayude a superar el duelo. A pesar de que sé que el duelo no se supera solo y las personas nos pueden ayudar mucho en el proceso, me cansa un poco que siempre la clave de esto sea su pareja romántica, me hubiera gustado leer sobre una mujer en una faceta más independiente. Lo que sin duda es una razón para leer más a Yoshimoto.

  2. Los diálogos no tienen una calidad constante, hay algunos que son muy realistas y coherentes con la historia, y otros simplemente carecen de alma, a mi parecer al menos, en más de un par de ocasiones me desconcentraron de la historia haciéndome pensar “esto no es nada natural”.


Aún así es un título muy recomendable, y considero un excelente regalo para un jóven lector.

Mi puntuación final es 4.3/5. Dejo un epígrafe de cada cuento para que usted, querido lector, se anime a entregarse un poquito a la tristeza y un poquito a Japón de la mano de esta maravillosa escritora:

  • La casa de los fantasmas: El menos triste y el más romántico. Sumérjase en esta historia de amor, llena de comida, abrigándose del invierno bajo el cariño de los dos amantes sobre, con, contra, ante, desde… un edredón de plumas.

  • Mamáaa: A mi juicio el mejor cuento, acompañe a esta protagonista a revisar la relación que tiene con su madre y a desintoxicarse del veneno de la comida y de su corazón.

  • La luz que hay dentro de las personas: El más corto. Responda la pregunta de por qué no todas las luces dan calor.

  • La felicidad de Tomo-chan: El más triste, es el único que no está escrito en primera persona quizá por respeto, un poco da la sensación de esa voz en off de The Lovely Bones (2009). A pesar de no creer en Dios, hay justicia divina, y nunca está sola.

  • Recuerdos de un callejón sin salida: Aprenda a superar una tusa, de la mano de Banana Yoshimoto



Citas Notables:


“-Sentirse solo a pesar de tener un hogar al que regresar, a pesar de ser amado…, puede que en eso consista ser joven-”La casa de los fantasmas

“¡Qué sensual puede llegar a ser el cielo nublado en invierno! Ese color gris, esas nubes espesas, el viento que sopla… Todo parece hecho para que dos personas se den calor una a la otra.”, La casa de los fantasmas

“El hospital estaba en completo silencio, y cuando salí miré hacia el imponente edificio, que se erguía en medio de la oscuridad con su particular diseño de ventanas oscuras y ventanas iluminadas. [...] Todos los que están internados en este hospital padecen, en menor o mayor medida, un contratiempo que afecta a sus vidas. Yo me he salvado y, como me aburría, he salido caminando por mi propio pie a respirar aire fresco, pero muchas otras personas nunca saldrán de aquí.”, Mamáaa

“Era como un río, que siempre está ahí, que lo engulle todo y avanza como si nada ocurriera”, La luz que hay dentro de las personas

“Yo, que, a pesar de mi ingenuidad desempeñaba en la familia el papel de hija mayor, había encontrado en él a alguien capaz de sacar al exterior mi verdadero carácter, el carácter de alguien que depende del cariño de los demás”, Recuerdos de un callejón sin salida


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